Macará. - Docente de profesión, madre de dos hijos y
esposa preocupada por el bienestar de su familia, Araceli Carpio, es amante de
la política de propuestas, de acción y convicción, lo que le ha permitido
contar con el respaldo de su gente, llegando a destacarse en los cargos
desempeñados.
Su esposo Wilman Luzón, economista de
profesión, la describe como una mujer “luchadora, inteligente y capaz”.
La profesional de 51 años de edad, fue la
primera mujer en ocupar el sillón de la Alcaldía del cantón Macará, otras de
las funciones desempeñadas ha sido la docencia la cual involucra 27 años de su
vida, así también fue Directora Distrital de Educación en Macará, Vicerrectora de
la Unidad Educativa Marista, Concejal, entre otros cargos.
La que hasta la fecha sería la primera mujer
macareña en ocupar un cargo que ha sido desempeñado solo por hombres (alcaldía
de Macará), es descrita por Manuel Carrera Gallo en su libro Macará, fortín y
esperanza de la patria, como una mujer con valentía y firmeza, pero sobre todo
como una mujer de retos.
Mujer bella, inteligente, valerosa y
carismática. Dueña de un corazón generoso, capaz de servir a su pueblo y
liderar las mejores causas. Treinta y dos años de vida, muchos ocupados en
incesantes esfuerzos por superarse, avalan a la profesional de la educación,
cuyo aporte en la Unidad Educativa Marista es trascendente, a la esposa y madre
responsable y, a la política de fuste, que en la práctica hace carne propia el
lema de su partido “Justicia Social con Libertad”. Que no acepta la lisonja
barata ni la expresión hipócrita y, que proyecta en sus actos el sello de una
personalidad frontal, sincera y decidida.
En las elecciones del año 2000 participó como
candidata a Concejal por su partido “Izquierda Democrática” y, ocupa una de las
concejalías del Ilustre Municipio de Macará, en el 2002 es electa por el Concejo
Cantonal, como Vicepresidenta del mismo y el 17 de agosto del 2004,
constitucionalmente asume el cargo de la alcaldía, constituyéndose en la
primera alcaldesa en la historia de este cantón fronterizo.
La Lcda. Araceli Carpio, hace honor a la mujer
macareña, es el prototipo de la luchadora genial y amorosa. Que asume retos y
que no se arredra ante la magnitud de las responsabilidades y, como lo
manifiesta claramente a los medios de comunicación: “Convertirá las
limitaciones municipales en fortalezas que solo prediquen la potencialidad
emprendedora de sus hijos”.

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