Rigoberto Jiménez Martínez, uno de los personajes ilustres de la comunidad calvense, quien destacó por su fructífero trabajo en la educación, su profesión, pero también en el mundo de la literatura.
Nació en
1942, con un exquisito gusto por las letras, un hombre justo y muy
preparado, en 1977 fue elegido como Concejal del cantón Calvas y nombrado
Primer Coordinador de la UTPL, cargo que desempeñó hasta 1982 (5 años).
Ex
Director de la Escuela Telmo Oliva Ojeda, hoy llamada Jeniffer y Yaeli Ludeña Jiménez,
institución que gracias a su gestión fue fundada en la Cdla. Amazonas y a la
cual escribió su himno.
Junto a
Doña Fabiola Sánchez Cevallos, formó un hogar respetable. Su domicilio acogió a
varios ciudadanos que encontraron en Don Rigo al maestro, el amigo y persona de
bien, que veló siempre por el bienestar de todos quienes acudían a él.
Creyente
y con una fe inquebrantable, rezaba en español y en latín, nunca olvidaba dar
gracias al Creador por las bendiciones que diariamente recibía.
“Don
Riguito, fue un gran profesor, siempre muy afectuoso, dedicado, considerado y
organizado, tengo gratos recuerdos de mi paso por la escuela Telmo Oliva”,
refiere Diego.
"Rigoberto Jiménez Martínez, el ilustre hijo de Calvas destacado Director y docente del magisterio Lojano, amante a la literatura con muchos reconocimiento a nivel local, provincial y nacional y sobre todo un gran ser HUMANO un AMIGO en todo el sentido de la palabra, un hombre muy servicial y de nobles principios, lleno de valores. Que caballero, nunca te podremos olvidar, digo esto porque tuve la suerte de ser su Amigo y compartir 35 años de una linda amistad con él y su bella FAMILIA, Se nos fue un Gran HIJO de Calvas", refirió Cosme Jiménez.
A un año
de su partida a la mansión celestial, estudiantes, docentes, ex-compañeros de labores y ciudadanía
calvense que compartió con “Riguito” como todos le llamaban, lo recuerdan con mucho
cariño y sonríen al rememorar anécdotas.
"Era muy humanista, dueño de una sensibilidad emocional que le sirvió para desarrollar una exitosa actividad literaria, solidario con la comunidad, apasionado en su profesión de maestro y formador de la niñez. Conciliador cuando de evitar conflictos se trataba. En definitiva contar con su amistad resultaba un privilegio", dijo Lucas Vera.
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